domingo, 16 de agosto de 2009

Como educar a los niños 0 -7 años

“Es que mi hijo nunca me obedece”. Si usted es de los que repite esa frase, ojo, está en problemas: puede ser que sus pautas de crianza no estén funcionando o que su hijo presenta problemas de salud. Lo primero que se debe hacer es revisar la edad del pequeño, para confirmar que esté en la etapa de comprensión de palabras y de oraciones. Esta suele darse desde los 3 años de edad. Es por esto que es normal que antes de esta edad el niño no siga las recomendaciones dadas por los adultos. Según el neurólogo pediatra Álvaro Izquierdo, a partir de los 9 meses los niños hacen caso a órdenes sencillas. Sin embargo, en algunas oportunidades desacatan la orden, porque están en la etapa de exploración y conocimiento, la cual se manifiesta con el tacto. A partir de los 2 años los niños comienzan a entender las órdenes de los padres, pero es solo al cumplir 4 que ellos comprenden el verdadero significado de la obediencia. A los 3 años, los pequeños empiezan a entender que la palabra NO cambia la estructura de la frase. Por eso, es necesario que los padres les hablen con frases afirmativas. Por ejemplo: en vez de decir “no agarres eso”, deben decirle: “deja quieto eso”. Cómo lograrlo Para conseguir que el niño sea obediente, también es fundamental explicarles a los hijos que siempre les deben hacer caso a los adultos con quienes quedan a cargo; los padres deben cumplir lo que prometen e inculcarles desde temprana edad las rutinas. Con los hábitos, los menores se disciplinan en sus actividades y, de la misma manera, aprenden a obedecer órdenes de los mayores. Sin embargo, el hecho de que un niño no cumpla una orden del padre, no quiere decir que sea desobediente. Si, por el contrario, el niño siempre se subleva, se debe revisar la causa de esta actitud. El especialista Álvaro Izquierdo explica otras razones por las que un niño podría desobedecer: “Puede tener retardo mental, poca comprensión del lenguaje, déficit de atención o trastorno de posición desafiante”.Si el caso es que en la casa es terrible y en el colegio un ‘santo’, o viceversa, se deben revisar las estrategias de educación. En alguno de los lugares están fallando con las pautas de crianza.¿Cómo reconocerlo? Un niño desobediente es aquel que hace pataleta, rabieta, situaciones de ira, que no hacen caso a las normas que le ponen en casa ni en el colegio, o que son voluntariosos ño está haciendo una rabieta porque está cansado, o porque las jornadas escolares son muy largas.“Una de las causas principales de desobediencia es que los límites de la casa no están bien implantados. Esto lleva a que los niños se sienten inestables y que no sepan hasta dónde llegar”, señala Chapiro. Otro de los momentos usuales es cuando dicen que solo le obedece a la mamá. Si esto sucede es porque el niño no tiene claridad con la autoridad. Lo más importante es recalcarles a papá y a mamá que ellos son los que tiene la autoridad de crear estos hábitos y sobre el chiquito. Pasos para establecer rutinas* Cree una lista con las actividades y reglas más importantes: horarios de sueño, alimentación, baño, entre otras. * Negocie las ocupaciones con los niños. Hay que comprender que las rutinas son un plan flexible y no unas normas rígidas.* Acompañe a los pequeños en las primeras semanas de rutinas; de esta manera, ellos sentirán seguridad. * Entienda que la rutina impera sobre el llanto del pequeño. Cumpla el horario de los hábitos. De esta forma se crea la disciplina en el pequeño.* Enséñele que existen los turnos

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AUTOEVALUACIÓN PARA PADRES: Orden, sinceridad y obediencia.Si es cierto que las virtudes están enlazadas unas con otras, no lo es menos que conviene centrarse en aquellas cuyo desarrollo es mas propio de la edad del hijo. En niños menores de siete años lo propio es el desarrollo del orden, la sinceridad y la obediencia. De la intencionalidad de los padres en la educación depende en buena parte el éxito de la misma. ¿De que sirve saber que virtudes debemos potenciar si no sabemos como? Por medio de la auto evaluación de los padres, estos estarán en mejores condiciones de tener éxito. No se trata tanto de analizar al hijo, como de autoanalizar la intencionalidad de los padres, que buscan y a partir de ello organizar y aprovechar actividades con el hijo con el fin de que se interese y se esfuerce por conseguir el objetivo establecido. Contestar con monosílabos, “si” o “no”, no ayudará a aprovechar esta auto evaluación, explique “cómo” y “en que circunstancias”

I. ORDEN. Se trata de una virtud básica que comienza a “trabajarse” desde antes de que el niño nazca. Entre la edad de 1 y 3 años es el periodo de máximo rendimiento y aprovechamiento.- ¿El cuarto del hijo está amueblado de tal manera que le resulte fácil tomar y guardar los juguetes o cosas que usa habitualmente?. ¿Es él quien recoge, o , por comodidad y para no tener que exigir lo hace el padre?- Se respeta en casa un horario mínimo: hora de levantarse, de acostarse, de comer, de jugar, etc..o por el contrario las cosas se hacen cuando “apetece”. - Según va creciendo, ¿tiene un encargo en casa? ¿Se le exige responsabilidad en su cumplimiento? ¿Se le ayuda a realizarlo aunque “no le apetezca”?- ¿Cuida la ropa, los juguetes para que no se estropeen y duren más tiempo?. ¿Se le inculca el gusto por la limpieza y la higiene?

II. SINCERIDAD Aunque todas las virtudes se inculcan con el ejemplo, quizás sea esta una en la que el ejemplo es mas importante.- ¿Se mantiene en casa un ambiente de escucha e interés por lo que se cuenta ?. ¿Se aprovechan o provocan momentos en los que, con naturalidad, se charle (Ej: en la cocina mientras se recoge, limpiando el coche, etc..?- ¿Se justifican en casa las mentiras ”piadosas” y se usan como si no pasara nada, ej: llama al teléfono alguien con quien no nos apetece hablar y decimos que digan que no estoy, me salto un semáforo en rojo y digo que no lo he visto?.- Antes de hablar, ¿pienso lo que voy a decir y a quien se lo voy a decir, o solo me interesa que me escuchen?- Cuando hablo con mi hijo, o le cuento o leo cuentos, ¿le distingo lo que es fantasía de lo que es real?- Ser sinceros es ser valientes. Cuando mi hijo reconoce que ha dicho una mentira, ¿le riño por haber mentido o le felicito por haber sido valiente al reconocerlo?

III. OBEDIENCIA Quizás sea una de las virtudes más difíciles de conseguir, por dos razones : porque socialmente se considera la obediencia como un ataque a la propia libertad y porque exige un gran esfuerzo en hacerse obedecer.- ¿Pienso que obedecer, en mi trabajo, en mi vida social supone una negación de mi libertad?- Por medio del deporte, los juegos, etc todo aquello que requiere un reglamento se puede inculcar el amor a la obediencia ¿aprovecho esos momentos con mi hijo para ir explicándole para que sirve obedecer?- Cumplidos los cinco años de edad, ¿combino la exigencia con la explicación, dando razones para obedecer a mi hijo? Por ejemplo el amor a sus padres.- Ejerzo la autoridad con firmeza, buscando y exigiendo que el hijo obedezca a la primera, o por comodidad digo las cosas y no exijo su cumplimiento? EL LIBRO Y LA LECTURA Quizás a mas de uno le resulte extraño que se pueda hablar de la lectura, de los libros a padres con hijos menores de seis años, cuando precisamente se aprende a leer a partir de esta edad. En las siguientes líneas pretendo mostrar que los lectores se forjan desde el nacimiento y que por tanto la lectura es un tema de formación para padres con hijos pequeños. Los lectores se forman desde que nacen. ¿Quién no recuerda a Bastián (“La historia interminable”) gozando con un libro?. Cuantas sensaciones y vivencias extraordinarias se pueden vivir a través de un buen libro. Hoy en día la lectura, gran afición del tiempo libre, se encuentra minusvalorada y ha sido relegada en beneficio de lo audiovisual (T.V., Vídeo, etc...).El ámbito más privilegiado para forjar lectores es la familia. Un hogar con libros, unos niños que vean leer libros a sus padres, son unos niños predispuestos a amar los libros. Los lectores se forjan en el hogar. Qué recuerdos podremos dejar a nuestros hijos contando o leyendo cuentos por la noche, o comentando con ellos sus libros. La lectura relaja, supone soledad, reflexión, pensar, es como un parón en esta vida tan ajetreada. El niño, en los primeros meses se comunica por medio de lloros, gestos, pataleos... y también por medio de sonidos, que repite y repite, y le resultan muy divertidos. Es la época de los “cinco lobitos”, de “este puso un huevo...”, “aserrín, aserrán...”.A estas edades a los niños les encanta ver cuentos con los mayores, libros de grandes imágenes y dibujos. A través de estos libros el niño aprenderá el nombre de las cosas, podremos jugar con él a encontrar cosas, y cuando lo encuentre le aplaudiremos, y reiremos juntos, le podremos contar cuentos cortos y poco a poco el niño relacionará los libros con momentos estupendos. Aprenderá palabras, y lo más importante, estará con papá y mamá. Los libros unen a la familia.-de 3 a 5 años (fantasía y realidad)Por medio de la palabra el niño expresa sus sentimientos. En estas edades el mundo interior del niño es riquísimo y admite todo, lo real, lo absurdo, lo posible y lo imposible. Nos encontramos en la etapa de la fantasía, de lo mágico. Es la edad de la imaginación y por lo tanto les encanta los cuentos, creen en los personajes, los imaginan, se alegran y sufren con ellos. Los cuentos deben ser rápidos, ágiles, con temas tales como hadas, animales personificados, etc...Los libros evitan la uniformidad en el pensar, da rienda suelta a la imaginación, un libro puede ser leído varias veces y verse de distinta manera. La lectura no sólo sirve para entretener sino para formar. Por medio de la lectura podemos inculcar valores sociales, religiosos, morales, familiares. Los libros no son neutros, transmiten valores o antivalores, por ello es muy importante que los padres sepamos que libros leen nuestros hijos. La lectura tiene que ser una actividad agradable, para ello deberemos estimular positivamente al niño, para que coger un libro sea para él un acto amable, positivo. Cada edad tiene unas características, y por tanto no es lo mismo un libro para un niño de dos años que para uno de seis. Enseña a tu hijo a amar los libros. Los libros y las edades Decíamos que no es lo mismo un libro para un niño de dos años que para uno de seis. Deberemos conocer las características propias de cada edad, además de la forma de ser del niño, pero básicamente valgan las siguientes indicaciones:-De 0 a 3 años (aprendiendo a hablar)La base de la lectura es la palabra, por tanto es fundamental la etapa de la adquisición del lenguaje. Conviene que les quede clara que es un cuento, y no realidad, y para ello podremos empezar diciendo aquello de “érase una vez”, “me contaron”.Deben existir pocos personajes y que intervengan niños y animales. También es conveniente que quede bien delimitado el bien y el mal, no confundiendo conductas o sembrando dudas, y sobre todo debe existir un final feliz. El triunfo del bien.-De 6 a 7 años (primeros lectores)Es la edad ideal para motivar en la lectura, a través del cuento aprenden a amar los libros y a darse cuenta que leer entretiene y divierte. Convendrá que lean en bajo y también en alto, y de esta manera la familia participará de sus progresos y el niño saldrá reforzado en su motivación. CONVIENE SABER QUE...-Los lectores se forman desde que nacen.-Existen libros para todas las edades.-Para los más pequeños convienen libros con hojas duras y con grandes dibujos.-Para los pre-lectores con algún libro de letras y dibujos.-Es fundamental el ambiente de lectura en casa.-Los libros no son neutros, dan valores o antivalores, hay que seleccionar.-Debemos motivarles y disfrutar con ellos.-El cuento es nuestro principal aliado para formar lectores, no nos cansemos de repetir el mismo cuento (les encanta y fomenta la memoria) El juego y el juguete a veces se puede caer en el error de pensar que los niños pequeños son unos seres que están como en una antesala a la espera de ser mayores y entonces comenzar la tarea de la educación, y no caemos en la cuenta de que los primeros seis años de su vida son fundamentales para asentar las bases de su futuro.Los hábitos inculcados desde esta temprana edad son cimientos sobre los que iremos asentando su personalidad. Se educa desde el nacimiento. Preguntemos ¿qué hacen los niños hasta los seis años?. Los primeros meses dormir y comer, después ríen, andan, hablan,... y durante este tiempo una cosa es común ¡juegan!. Su actividad es el juego, se podría decir que su trabajo es jugar.Por medio del juego estamos sentando las bases de niños ordenados, que sepan emplear su tiempo, que sean creativos, imaginativos. Por medio del juego podemos empezar a inculcar virtudes en nuestros hijos. Los mejores juguetes de nuestros hijos somos sus padres y no somos susceptibles de ser sustituidos por ningún juguete, por muy caro que sea. Los primeros juegos del bebé son las sonrisas, los bostezos, las caras que ponen sus papas. También sus manos, sus pies ¡qué novedad cuando los descubre!. También son momentos de juego el baño, un baño con patitos, botes, muñequitos. Cuando el bebé comienza a andar empiezan los peligros, los enchufes, los cajones, las sillas, mesas, etc...Alrededor de los dos años les encanta jugar con cacharritos y construcciones, con cubos, hacer y deshacer torres, puzzles de madera. El mejor juguete no sustituye a los padres. Para qué gastar fortunas si nos valen unas cajas, unos envases de yogur vacío, las pinzas de colores de la ropa, unos trozos de tela... Que decir de las salidas al campo y de los viajes. Correr, recoger hojas del suelo, oír el viento, ver el sol, los colores, en resumen gozar de la Creación. En los viajes podemos cantar, ver pueblos al pasar, buscar las vacas y ovejas al borde de la carretera. Desde muy pequeños se les puede hacer disfrutar de los colores, olores, paisajes. De esta manera de mayores serán personas sensibles, observadoras. Llegamos a los 4/5 años, y entramos en la etapa del "juego en serio", y empezamos a preparar a futuros estudiantes, profesionales serios y no chapuceros. Esto lo podemos conseguir ayudando a elegir un juguete o juego, y aguantar un tiempo con él, no dejándonos llevar del capricho, no cambiando de juego cada minuto. Recoger un juguete antes de sacar otro también es importante, y estamos educando en el orden.¿Porqué es esta edad la edad del juego por excelencia?. Básicamente porque en ella se dan el afán de imitar, el ansia de repetir, la constante actividad y la satisfacción de aprender. Y es que los niños aprenden jugando, su experiencia y conocimiento se basa en el juego. Todo lo que hacen los niños es un juego: vestirse, ordenar su cuarto, pintar, usar plastilina, hacer juegos, etc. Por medio del juego aprenden a elegir, a responsabilizarse, a recoger cuando terminan. Son mas útiles los juguetes baratos y sin pilas que los sofisticados, con estos últimos se dedican a mirar y desarrollan poco sus potencialidades. Merece la pena jugar a los tradicionales juegos de mesa, en los que participa toda la familia, al “veo, veo”, a las adivinanzas, etc...El juego y el juguete son un tema inacabable y no pretendemos acabarlo, sirvan estas líneas para concienciarnos de su importancia.¿SABÍAS QUE...?-Toda la actividad del niño es un juego.-Enseñando a jugar estamos preparándoles para estudiar y trabajar.-Es preferible una caja, una tela y un muelle que el último juego electrónico anunciado en la televisión.-Es preferible el juego al juguete.-Jugar con nuestros hijos nos acerca a ellos.-El mejor juguete de los hijos son los padres

Aníbal cuevas Diplomado en Orientación Familiar por la Universidad de Navarra

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